Ahora es ahora
Hace 9 meses




Técnica: birome sobre papelito-anotador de color de la oficina.
Luis Norberto Norma tenía una curiosidad inaudita. De chico se formulaba planteos donde el resto de nosotros -personas normales como la gente- pasábamos de largo, y hacía hallazgos inreíblemente intrascendentales. Tuvo una infancia se podría decir que linda por no exagerar con feliz, y promediando su adolescencia ya estaba en vísperas de la adultez, que tanto envidiaba a sus padres.


Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff,lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos,esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estallo ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de lamar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando,pidió a su padre;
- ¡Ayudame a mirar!

Ayer a la mañana, en vísperas del mediodía, estabamos con unos muchachos tomando algo fresco en el bar "El Dador", de Carlos Alonso Cárdenas. Mucha calor decía Carlitos, perdido entre el sudor condensado que hacía imposible la visibilidad dentro del recinto, mientras fregaba un vaso con la franela ennegrecida del taller mecánico, su otra ocupación. Yo no podía hacer más que darle la razón, si ahí adentro gorrión en un caño era poco decir y las axilas excesivamente peludas de los concurrentes no hacían mas que enturbiar el aire. No pensé en retirarme tampoco, porque en la calle el frío era degollador y no prometía tan buena compañía como el bar, de modo que seguí impertérrito en mi butaca.